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"Somos apoyo para tus posibilidades"

Reflexiones de Concejales

Recordatorio en Voz Alta Articulo

Recordatorio en Voz Alta

Recordatorio en Voz Alta

by Naomi Cordero

Este es un recordatorio para todos nosotros, para quienes cargamos luchas que la gente no ve.
Para quienes vivimos con una condición, pero aun así anhelamos independencia, autonomía y una vida lo más plena y normal posible.
No dejarte arrastrar por una condición no es fácil.
Exige mucho más de lo que otros imaginan.
Y muchas veces, sin darnos cuenta, nos exigimos de más.
Nos empujamos constantemente porque queremos demostrar que una condición no es una excusa.
Y eso es hermoso.
Eso habla de fortaleza, de carácter, de deseo de vivir sin rendirse.
Pero hoy quiero detenerme en algo importante:
hacemos mucho.
Hacemos demasiado, incluso cargando con algo que no pedimos.
Y eso también merece ser reconocido.
No desde la lástima, sino desde la verdad.
Desde el hecho de que, aun con una condición, seguimos adelante.
No nos rendimos.
Nos levantamos.
Creamos.
Soñamos.
Aportamos.
A veces necesitamos decirlo en voz alta:
Soy valiente.
Porque hago mucho, aun teniendo una condición.
Porque cargo más de lo que se ve.
Porque lo que para otros es sencillo, para nosotros requiere esfuerzo, planificación y energía extra.
También es importante reconocer que, en ese deseo constante de demostrar que podemos, nos olvidamos de validarnos.
Nos olvidamos de celebrar que lo que hacemos ya es suficiente.
Que no siempre tenemos que hacer más.
Que no siempre tenemos que probar nada.
Tener una condición va más allá del dolor físico o de los retos médicos.
También implica aprender a bajar la autoexigencia, porque para muchos de nosotros nunca parece ser suficiente lo que hacemos.
Y hoy comparto algo que escuché y que me marcó:
A veces no se trata de ignorar la condición, sino de reconocerla, respetarla y aun así celebrarte.
Celebrarme porque, aun con mi condición, hago mucho más de lo que alguna vez pensé que podría.
Celebrarme porque sigo buscando la excelencia, pero sin olvidarme de mí.
Celebrarme porque hacer lo que hago, como lo hago y desde donde lo hago, ya es un acto de valentía enorme.
No me debo pedir más cuando ya estoy dando todo.
Y tú tampoco.
Un café con Helen Keller - Naomi Cordero

Un café con Helen Keller

Un café con Helen Keller

- Naomi Cordero
Si hablamos de resiliencia dentro de las historias de discapacidad y diversidad funcional, sin duda alguna Helen Keller es un referente imprescindible. Su nombre atraviesa generaciones, libros y discursos.  Hoy quiero acercarme a ella desde otro lugar: desde la imaginación y el corazón.

A veces me pregunto cómo sería sentarme a tomar un café con ella.
No en cualquier sitio, sino en un jardín hermoso, lleno de rosas y flores abiertas. Imagino una brisa suave, un clima cálido y acogedor, y un ambiente que invita a la calma. En mi mente, su presencia sería serena. Con una voz única y firme a la vez, me daría la bienvenida y me preguntaría cómo me siento. Entre señas, lectura de labios  táctil y palabras sería un momento transformador.

La verdad es que, si hubiera tenido esa oportunidad, habría necesitado tiempo. Mucho tiempo. Tengo tantas preguntas que hacerle. Estoy segura de que me respondería cada una con delicadeza, sabiduría y una profundidad nacida de la experiencia. Me hablaría de las aventuras que vivió, de los retos que enfrentó y, sobre todo, de las lecciones que aprendió en el camino.

Pienso que también me comunicaría del valor del apoyo. De lo lejos que se puede llegar cuando sabes que no estás solo. De la importancia de contar con recursos que van más allá de lo material: la educación, la comunidad, la confianza y la esperanza. Porque nadie camina solo, aunque muchas veces así lo parezca.

Pasan los años, pasa el tiempo, y el nombre de Helen sigue siendo mencionado, admirado y recordado como el de una mujer que cambió la historia. Y quizás sin saberlo, también cambió la historia personal de muchos de nosotros. Siento que, sentadas frente a frente, tendríamos conversaciones interminables, silencios cómodos y una complicidad profunda que no necesitaría demasiadas palabras.

¿Por qué traigo esta imagen hoy?

Por algo muy sencillo: estoy convencida de que, si ella conociera las historias que vivimos las personas con diversidad funcional en Puerto Rico, se sentiría profundamente orgullosa. Estoy segura de que sería una aliada. De que encontraría en nuestra lucha una causa compartida. De que juntas podríamos imaginar redes de apoyo, espacios seguros y comunidades más conscientes alrededor del mundo.

Desde pequeña, Helen fue para mí una inspiración. Tanto así, que fue una de las primeras figuras de las que hablé en una de mis presentaciones orales durante mis años escolares. Su historia se quedó conmigo.

Nuestros contextos fueron distintos, nuestras épocas también, pero estoy convencida de que nuestras historias se unen por un mismo eslabón: la resiliencia.

Y aunque ese café nunca ocurrió, su legado sigue presente.
Sigue sentándose con nosotros cada vez que recordamos que la dignidad, la voz y la posibilidad de transformar el mundo no dependen de las limitaciones, sino de la convicción de seguir adelante.
 
Y quizás, en algún rincón imaginario, ese café sigue servido.
Navidades con conciencia Imagen

Navidades con conciencia

Navidades con conciencia

Naomi Cordero Más allá de lo físico

 

La Navidad es, para muchos, una época de alegría, música, festividades y luces. Pero para otras personas —incluyéndome— esta temporada puede convertirse en una fuente profunda de ansiedad y frustración. Cuando vives con diversidad funcional o con sensibilidades sensoriales intensas, esta no siempre es “la época más bonita del año”. A veces, es la más retante.

Uno de los detonantes más difíciles es la pirotecnia.
Mientras para algunos son solo “fueguitos” o un ruido festivo, para personas como yo, esos estallidos se transforman en una experiencia desestabilizadora. Y  hablo desde la experiencia
Año tras año trato de prepararme mentalmente, respiro profundo, trato de anticiparme… pero el cuerpo reacciona antes que la mente.
No es un capricho.
No es falta de control.
No es exageración.

Es una respuesta real, involuntaria y muchas veces desgarradora.

Y lo más difícil no son solo los ruidos:
son los comentarios crueles, hirientes y llenos de incomprensión.
Frases como “ay, vuelve con lo mismo”, “eso no es nada”, “tienes que acostumbrarte”, “estás dañando la celebración” hieren y nos hacen sentir muy culpables

Por eso, hoy quiero compartir una guía sencilla, pero vital, para cuidadores, familiares y personas cercanas.
Una guía para vivir unas Navidades con conciencia, con verdadera empatía.


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⭐ Guía de apoyo para una Navidad con conciencia

1. Acompáñalo sin hacerlo sentir culpable

No le digas que está “arruinando el momento”.
Para ti es un ruido. Para él o ella, es una avalancha sensorial.
Tu empatía puede contener lo que su cuerpo no logra controlar.

2. No obligues su permanencia en lugares llenos de ruido

Si te pide irse, moverse o apartarse, respétalo.
No es un “antojo”; es protección emocional y física.

3. No minimices su experiencia

Frases como “eso no es nada” o “te tienes que acostumbrar” invalidan el dolor real.
No podemos “acostumbrarnos”, aunque queramos.

4. Permite que exprese sus emociones

Si necesita llorar, respirar profundo o desahogarse, acompáñalo.
No digas “cálmate” o “no llores”.
Déjale sentir; sentir también es sanar.

5. No compares con tu experiencia

Lo que para ti es simple, para nosotros no lo es.
Tus parámetros no se aplican a nuestros cuerpos.

6. Prepárate con lo esencial

Arma un bulto con:

- Audífonos

- Sábanas o manta sensorial

- Medias cómodas

- Medicamentos (si aplica) ya que estos ruidos pueden causar en nosotros fuerte dolores de cabeza

- Agua

- Snacks

-Objetos que generen calma


7. Resguárdale un lugar tranquilo

Busca un espacio apartado en las casas o actividades para que pueda respirar sin sobresaltos.

8. Cuida los horarios

Muchos ruidos comienzan de noche.
Ayúdale a comer antes o después si en medio del caos no puede hacerlo. Es probable que debido a la sobreestimulación y sobre exaltación que esto genera no pueda comer con calma en todo el día así que Procura hidratarlo bien y ofrecer alimentos luego de los eventos cuando haya mayor calma

9. No obligues a quitarse los audífonos

Son su refugio.
Forzarlo genera más tensión, miedo y descontrol.

10. Sobre todo… no lo hagas sentir como una carga

Esto es lo más importante.
Nadie elige que su cuerpo y su mente reaccionen así.
No es su culpa.
No es intencional.
No es una decisión.

NO TENEMOS CULPA.


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La Navidad también puede ser un tiempo bonito para nosotros, pero solo si quienes nos rodean se comprometen a crear un ambiente respetuoso y seguro.
No pedimos milagros.
Pedimos comprensión.
Pedimos presencia.
Pedimos conciencia.

Ayúdanos a vivir unas Navidades más tranquilas.
Tu empatía puede cambiarlo todo.

Navidades con conciencia: por nosotros, por ustedes, por todos.


Felices fiestas
Nos veremos el próximo año para seguir compartiendo contenido desde el corazón y con mucho valor
Imagen de articulo ¿Qué será de mi ser querido con discapacidad el día que yo no esté?

¿Qué será de mi ser querido con discapacidad? el día que yo no esté?

¿Qué será de mi ser querido con discapacidad

el día que yo no esté?

Serie Especial: Planificación Ampliada

 

Esta es una de las preocupaciones más grandes que tienen las familias y cuidadores. Esto es así, especialmente en casos en los que la persona potencialmente necesitará unos apoyos a largo plazo. 


En el CEDD, hemos realizado varias iniciativas para atender estas preocupaciones. En esta ocasión, compartiremos mediante esta serie multimediática información relevante para que puedas realizar el plan ideal para ti y tu familia, a largo plazo.


¿Qué puedes esperar de esta serie?


  1. 1. Manual de planificación ampliada

  2. 2. Consideraciones financieras 

  3. 3. Alternativas a la tutela 

  4. 4. Vida independiente y transición a la adultez


Te sugerimos comenzar viendo esta entrevista sobre el CEDD y el tema de planificación ampliada. Brinda un resumen sobre parte de los temas mencionados.

 

Ver Video En YOUTUBE

 

Durante las próximas semanas estaremos publicando un artículo dedicado a cada sección. 
Consejal Naomi Cordero

La IA como universo y horizonte de nuevas posibilidades

La IA como universo y horizonte de nuevas posibilidades

 
 
Más allá de lo físico
 
Vivimos en una era donde la inteligencia artificial ha cambiado nuestra forma de vivir, aprender y crear. Ha desatado una revolución que muchos celebran y otros temen. Pero, más allá de las posturas, hay una verdad indiscutible: la IA llegó para quedarse.
 
Y lo esencial no es temerle, sino aprender a usarla a nuestro favor, con conciencia, con límites claros y con propósito. Que nosotros la controlemos a ella… y no ella a nosotros.
 
En mi caso, la IA ha significado mucho más que una herramienta: ha sido un puente hacia mi independencia.
Como persona con diversidad funcional, me ha permitido descubrir un nuevo universo donde puedo expresarme sin depender de otros, crear sin barreras y avanzar con la libertad que siempre soñé.
 
Yo no puedo escribir manualmente, y gracias al dictado por voz puedo transformar mis pensamientos en palabras, mis ideas en proyectos y mis sueños en realidades.
 
A través de la IA, he transformado mi manera de trabajar, estudiar y emprender.
Me ha permitido escribir mis reflexiones. Gracias a ella mi carrera ha evolucionado y sobre todas las cosas esta herramienta me ha permitido darle a mi trabajo ese toque de excelencia qué tanto me gusta. Logrando un estándar prácticamente excelente.
 
Antes, para lograr muchas de esas cosas, necesitaba planificación, coordinación y apoyo constante.
Hoy, con un solo clic, puedo hacerlo todo desde mi espacio, con eficiencia, seguridad y —lo más importante— con autonomía.
 
Lo más hermoso es que la IA no solo me ha facilitado la vida, también me ha devuelto tiempo, energía y esperanza.
Porque en ella encontré la posibilidad de continuar mi carrera, de conectarme con el mundo y de mantener un rol activo en la sociedad.
 
Ya no tengo que esperar a que alguien lo haga por mí: puedo hacerlo yo, cuando quiera, y como quiera.
Y eso, para mí, es libertad.
 
La IA me ha enseñado que la accesibilidad también puede ser innovación.
Que la inclusión digital no es un privilegio, sino una necesidad.
Y que cuando la tecnología se diseña para servir, se convierte en un aliado de la dignidad humana.
 
Por eso, más que una herramienta, para mí la inteligencia artificial es una compañera de vida.
Una aliada que me recuerda cada día que los límites no siempre están en el cuerpo, sino en lo que el mundo aún no ha aprendido a adaptar.
 
La abrazo con gratitud, porque me ha permitido explorar, crear, comunicarme, y —sobre todo— seguir soñando en grande, sin depender de nadie más para hacerlo.
 
 
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> Porque cuando la tecnología y el propósito se encuentran, lo que nace es libertad.
 
 
 
Como siempre, esta reflexión está escrita desde la vivencia, desde el corazón y desde el respeto.
 
- Concejal Naomie Cordero
Infantilizar a las personas con diversidad: un cuento de nunca acabar, un patrón interminable Naomi Cordero

Infantilizar a las personas con diversidad: un cuento de nunca acabar, un patrón interminable

Infantilizar a las personas con diversidad: un cuento de nunca acabar, un patrón interminable

Más allá de lo físico

Cuando hablamos de la comunidad con diversidad funcional en Puerto Rico, se ha vuelto costumbre normalizar muchas conductas que, aunque parezcan inofensivas, son microviolencias. Actos que hieren, que degradan, que silenciosamente van socavando nuestra dignidad.
Y, aunque a veces se digan “sin mala intención”, lo cierto es que la infantilización constante se ha convertido en un patrón que perpetúa estigmas, resta autonomía y nos encierra en un rol que no elegimos.
 
No es justo.
No es justo que se nos hable en diminutivos, que se nos trate como si no entendiéramos, o que se nos celebre por hacer cosas cotidianas como si fueran milagros. Eso no es ternura, es condescendencia. Y aunque algunos lo disimulen bajo gestos de cariño, quienes lo vivimos sabemos reconocer cuando hay lástima disfrazada de afecto o desprecio escondido tras un tono dulce.
 
No niego que en muchos casos no hay mala intención. Lo sé.
Pero la intención no borra el impacto.
Y el impacto es real: duele, cansa, y limita. Porque la infantilización no solo afecta a quien la recibe, sino también a su entorno: refuerza la idea de que las personas con diversidad funcional somos eternamente dependientes, personas “a medio hacer”, cuando en realidad somos completos, capaces y conscientes.
 
A todos nos gustaría que nos vieran como lo que somos: personas plenas, con voz, con criterio, con sueños y con decisiones propias.
Y me pregunto: si a una persona sin discapacidad no se le minimiza su valor ni se le habla como a un niño, ¿por qué a nosotros sí?
 
Hay cosas que no dependen del gobierno ni de políticas públicas; dependen del cambio de mentalidad.
Dependen de aprender a mirar sin condescendencia, de reconocer que la inclusión comienza en lo cotidiano, en el lenguaje, en el trato y en el respeto.
 
La inclusión no es una palabra bonita ni un discurso vacío:
es una práctica diaria.
Empieza por lo básico: por vernos como iguales, por darnos espacios reales, dignos y completos en este mundo que también nos pertenece…
y que, más que nunca, nos necesita.
Reflexiones El otro lado de la discapacidad - Naomi Cordero

La IA como aliada y como puente hacia nuestra independencia

La IA como aliada y como puente hacia nuestra

independencia

 

Cuando pensamos en accesibilidad, solemos imaginar rampas y ascensores. Pero también existen puentes invisibles que abren camino sin tocarse: herramientas que simplifican, sostienen y devuelven tiempo. De eso quiero hablar hoy: cómo la inteligencia artificial (IA) puede ser una aliada real y un puente hacia mayor independencia, siempre con la persona al centro.
 
En mi caso, la IA me ha facilitado la vida en muchísimas áreas. Yo no puedo escribir manualmente y el dictado por voz ha sido clave: me permite expresar ideas con fluidez, preparar textos y responder mensajes sin quedarme atrás por mis limitaciones de escritura. La tecnología, en general, me ha hecho la vida más ligera. Y como emprendedora que está comenzando, me ha ahorrado trabajo, me ha adelantado pasos (borradores, resúmenes, agendas, propuestas) y, algo importante, ha sido costo-efectiva: no siempre podemos pagar herramientas caras. Con estas aplicaciones puedo aprender de casi cualquier tema, prepararme para una vida más independiente y anticipar tareas y necesidades (recordatorios, guiones, listas, simulaciones de entrevistas).
 
Además, la virtualidad ha sido un cambio enorme. Para mí ir a un lugar no es “ir y ya”: implica coordinación de transporte, acompañamiento, horarios, accesos… mucha planificación estructurada. Gracias a plataformas en línea, transformé prácticamente todo a formatos virtuales: sesiones de coaching, talleres, reuniones y escritura. Eso me ha permitido continuar mi carrera como coach y como escritora sin que la distancia o la presencia física sean un obstáculo, y participar en espacios que antes requerían una logística pesada. Es, de verdad, maravilloso.
 
 
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¿En qué puede ayudarnos hoy mismo?

 

1) Comunicación sin barreras

 
Voz↔Texto para dictar o escuchar documentos y mensajes.
 
Subtítulos en vivo en clases, reuniones o consultas.
 
Lenguaje claro: reescribe textos complejos a una versión accesible.
 
Traducción cuando el idioma también es un muro.
 
 

2) Estudio y trabajo

 
Resúmenes de artículos largos y explicaciones por niveles.
 
Borradores de correos, propuestas y presentaciones con corrección de estilo.
 
Notas automáticas de reuniones con acuerdos y tareas.
 
Organización: prioriza pendientes y recuerda plazos.
 
 

3) Vida diaria y autonomía

 
Recordatorios inteligentes (medicación, citas, rutinas).
 
Descripción de imágenes (alt-text) para redes y materiales.
 
Apps que leen letreros/objetos con la cámara.
 
 

4) Participación y derechos

 
Simplificar formularios y trámites con pasos claros.
 
Borradores de solicitudes de acomodos o cartas a instituciones.
 
 

5) Virtualidad que abre puertas

 
Videollamadas y webinars con subtítulos y chat.
 
Capacitaciones y cursos en plataformas accesibles.
 
Eventos híbridos/virtuales que evitan traslados complejos.
 
Firma digital y gestiones remotas (bancos, citas, trámites).
 
 
 
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Cómo empezar sin complicarte (en 10 minutos)
 
En tu móvil, activa Dictado por voz, Lectura en voz alta y Subtítulos.
 
Copia un texto y pide: “Resúmelo en 5 puntos y pásalo a lenguaje claro.”
 
Tras una reunión: “Sintetiza acuerdos, responsables y fechas.”
 
Para una imagen: “Genera una descripción (alt-text) neutra y precisa.”
 
Antes de enviar un correo largo: “Mejora tono y claridad sin cambiar el sentido.”
 
 
 
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Buen uso: la persona al centro
 
Autonomía primero. La IA amplía decisiones, no decide por ti.
 
Privacidad y consentimiento. Evita subir datos sensibles si no es necesario.
 
Verifica siempre. La IA puede errar: revisa nombres, cifras y fechas.
 
Lenguaje digno. Corrige eufemismos o tonos condescendientes.
 
No sustituye lo humano. La IA acompaña; no reemplaza profesionales ni cuidadores.
 
Acceso real. Prioriza opciones gratuitas o de bajo costo; busca alternativas offline.
 
 
 
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Riesgos que conviene nombrar (para usarlos a favor)
 
Errores o “alucinaciones”. Por eso, doble chequeo.
 
Dependencia. Equilibrio: que la herramienta no se vuelva otra barrera.
 
Brecha digital. Compartir guías simples para que nadie se quede fuera.
 
 
 
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No necesitamos tecnologías “milagrosas”; necesitamos herramientas útiles que respeten nuestros tiempos, nuestra voz y nuestra autonomía. Bien usada, la IA puede ser ese puente que quita peso, devuelve energía y abre posibilidades para estudiar, trabajar, emprender, escribir y participar sin que la distancia sea un obstáculo.
 
Como siempre, esta reflexión está escrita desde la vivencia, desde el corazón y desde el respeto.
Artículo de Naomi Cordero Pronto llegará tu año de remisión

Pronto llegará tu año de remisión

Pronto llegará tu año de remisión

Escrito por Naomie Cordero, concejal/ coach profesional

 
Nota de la editora: Para esta reflexión, comenzamos reconociendo que tal vez no todos nuestros lectores son cristianos o no necesariamente creen en un Dios. Sin embargo, le invitamos a ver este escrito de Naomie como un tema que nos aplica a todos aunque adaptemos a nuestras creencias y experiencias de vida. Que disfruten. 
 
Hay temporadas que se sienten eternas. De pausa, de dolor, de incertidumbre y de constante aflicción. Momentos en los que el corazón se llena de preguntas y en los que uno llega a pensar que esa petición tan anhelada quizá nunca llegará. Porque así se siente: como un reloj de arena pesado, lento, y sin señales de cambio.
 
En esos días tan duros, hay una palabra que se vuelve nuestra más fiel compañera:
“¿Hasta cuándo?”
¿Cuándo llegará el día en que me toque a mí?
 
Esa pregunta me la he hecho muchas veces. Porque aunque he recibido muchas cosas hermosas de parte de Dios, siempre quedan peticiones en el corazón.
Peticiones profundas, íntimas, de esas que uno solo lleva en oración a la presencia del Señor. Esos anhelos permanentes que, aunque disfrutes otras bendiciones, siguen ahí… esperando su momento. Y la verdad es que nada supera ese instante en que por fin llega aquello que has orado en silencio.
 
Para mí, hablar de esto no es fácil. Porque toca un punto muy personal. Nunca había escrito sobre esto antes, pero he comprendido que Dios necesita de nuestra vulnerabilidad para obrar como Él quiere.
 
Este tema de la remisión llamó mi atención y tocó profundamente mi corazón.
Sobre todo, una frase resuena con fuerza desde que la escuché:
“Pronto llegará tu año de remisión.”
 
Ese término, que en la Biblia se usaba para hablar del año en que se perdonaban deudas, se liberaban cargas y se traía descanso al pueblo (Deuteronomio 15), hoy lo siento como una promesa renovada. Comprendí que la remisión de Dios no quedó en el pasado. Dios sigue siendo el mismo: el que perdona, restaura, protege, bendice y da mucho más de lo que esperábamos.
 
Y eso me devolvió la esperanza.
Y quiero que también te la devuelva a ti.
Porque si tú también estás esperando, si te has hecho mil veces la pregunta “¿Cuándo me tocará a mí?”, si has sentido que das todo y aún no ves nada… esto es para ti.
 
Dios tiene un tiempo perfecto.
Un momento exacto, divinamente calculado, para recompensar el esfuerzo, el trabajo, la entrega, la espera.
Y cuando ese tiempo llegue, sabrás que Él nunca te olvidó.
 
> “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”
(Salmo 126:5)
 
 
Así que no pierdas la fe. No abandones la promesa. No sueltes lo que Dios ya te habló.
Después de tanto, sí… pronto llegará tu año de remisión.
Y cuando llegue, mirarás al cielo con júbilo, y gratitud por esa promesa cumplida.